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Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
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viernes, 15 de mayo de 2015

La mayor historia de rivalidad de la NBA: Bird y 'Magic'

Fuente:animals-pics.com

Salt Lake City, 26 de marzo de 1979. Momento en que comenzaba uno de los más bellos duelos que recuerda el deporte. Una maravillosa lucha de poder que jamás el baloncesto podrá olvidar.

Earvin Johnson (Lansing, Michigan 14 de agosto 1959) había crecido en una familia pobre con seis hermanas y tres hermanos. El joven Earvin tenía la capacidad de aislarse tras un balón de basket, tras el cual forjaba su sueño. Para ello madrugaba cada mañana para poder jugar al basket antes de acudir al colegio. La alegría y sonrisa de aquel niño negro jamás le abandonó y poco a poco todo su talento no pasaba desapercibido.

Para Larry Joe Bird (Indiana, 7 de diciembre 1956), los inicios no fueron mejores que los de Earvin. De infancia turbulenta, las dificultades económicas sacudían su hogar día tras día. Su padre, Joe, alcohólico. Su madre difícilmente podía sostener a la familia. Así fue como el pequeño Larry se “escondió” tras un balón de basket. El baloncesto le dió a Larry el cobijo que necesitaba.

Los inicios del joven Earvin como baloncestista fueron formidables. Pronto destacaría en su instituto. Su liderazgo llevó a su High School a ser campeón. “Magic”, como ya era apodado, fue campeón estatal con balance de 27 victorias y una única derrota.

Por su parte, el joven Larry, más lejos de los focos mediáticos, se convertiría en el máximo anotador de la historia del instituto Springs Valley.

Ambos protagonistas llegarían paralelamente a su etapa universitaria con una amor en común: el baloncesto.

Larry llega a la Universidad de Indiana en 1976, un año antes había perdido a su padre por suicidio. Esta universidad contaba con el programa de baloncesto de mayor nivel del estado, dirigido por el mítico Babby Knight. Larry no es capaz de asumir el salto del su pueblo natal a tan prestigiosa Universidad. Esto le lleva a regresar a su pueblo y volver a comenzar de cero. Desde la más modesta Universidad de Indiana State llegaría a lo más alto. Ahí, Larry Bird mostraría su inmenso talento, su visión de juego. El rubio blanquecino de depurada técnica sorprendió a propios y extraños. No pasa desapercibido para los Celtics que lo eligen en 6ª posición del draft de 1978, que muy a pesar de los de Boston, ven cómo Bird decide aplazar un año su incorporación a la NBA para cursar el cuarto curso en su universidad.

Magic” Johnson había llegado a la Universidad estatal de Michigan. Una Universidad que no destacaba por ser de las que mejor programas deportivos disponía. De hecho, llevaban 19 años sin competir por el NCAA. Esto lo cambió la llegaba de “Magic”.

Salt Lake City, 26 de marzo de 1979. La gran final de la NCAA que enfrentaba a la Universidad de Indiana State y la Universidad de Michigan State. Indiana State llegaba a la cita invicta, guiados por un “campesino” genial y fantástico de nombre Larry Bird. Los Spartans de Michigan iluminados por un joven virtuoso al que llamaban “Magic” Johnson.

Michigan State 75 – Indiana State 64



“No jugué nada bien. Era el partido más importante de mi vida y la peor derrota de mi carrera”

Larry Bird

Ese día el mundo descubrió a “Magic” Jonhson. Ese mismo año, Jonhson sería el primer drafteado por los Lakers. Ese mismo año, Bird se iría a Boston.



Ese mismo año, en aquella final del 26 de marzo, dos rivales se enfrentaban por primera vez. Némesis el uno del otro. Geniales paralelamente harían de su duelo el mayor espectáculo de la NBA durante años. Lakers Vs. Celtics, Magic” Vs. Bird, son historia eterna del deporte. Una historia que forjó un rivalidad y sobretodo una eterna amistad.

Escrito por @oscargomesende

jueves, 7 de mayo de 2015

Alex Villaplane: De capitán de Francia a asesino nazi


Centrocampista con clase y uno de los mejores cabeceadores de su tiempo, en 1930 sería el capitán de la selección francesa que acudió a Uruguay a disputar el I Campeonato del Mundo de Fútbol. Sin embargo, su oscuro destino le iba a llevar a escribir una de las páginas más negras y ponzoñosas de toda la historia del balompié.

Nacido en Constantine (Argelia), el 12 de septiembre de 1905, Alexandre Villaplane pronto empezaría a destacar con un balón en los pies. Así, con solo 16 años, debuta en el FC. Sète (1921-1924). Más adelante, pasará por el SC. Nimes (1927-1929), Racing de París (1929-1932), FC. Antibes (1932-1933) y OGC Nice (1933-1934).

En 1926, siendo uno de los medios más habilidosos de Francia, recibe por primera vez la llamada de la selección gala, con la que será internacional en 25 ocasiones, hasta 1930, convirtiéndose en el primer jugador de origen africano en formar parte del combinado francés. En 1928 participará con su selección a las Olimpiadas de Amsterdam y, un año más tarde, el 14 de abril de 1929, Villaplane será uno de los once componentes del equipo de Francia que caerá derrotado nada menos que por 8 goles a 1 ante España, en un encuentro amistoso celebrado en Zaragoza.

Ya en 1930, Uruguay va a ser el país organizador del I Campeonato del Mundo de Fútbol. Una de las pocas selecciones europeas que acudirán a este evento será la francesa, con Villaplane como capitán del equipo. De este modo, el jugador de origen argelino será uno de los veintidós hombres que salten al terreno de juego en el Estadio de Pocitos, en el que será el primer partido de la historia de los Mundiales, que enfrentará a Francia con México, y donde su compañero Lucien Laurent será recordado siempre por marcar el primer gol logrado en un Mundial.

Francia en el Mundial de 1930. Villaplane de pie, el primero por la drecha

Un par de años después, siendo jugador del FC. Antibes, el que había sido uno de los mejores centrocampistas del país galo, empezará a arrojar por la borda su carrera deportiva, comenzando por ser uno de los artífices del amaño de un partido decisivo, que costará la descalificación de su equipo y poco después, ya siendo jugador del OGC. Nice empezará a ser visto con frecuencia en las carreras de caballos. Su última temporada como futbolista tendrá lugar en el Hispano-Bastidienne (de la 2ª División francesa), en la temporada 1934-35, aunque finalizará el campeonato entre rejas, involucrado en un escándalo de apuestas relacionado con las carreras. A partir de aquí, su periplo por distintas cárceles francesas será una constante, a causa de unos problemas económicos que le llevarán a verse inmerso frecuentemente en distintos escándalos y casos de corrupción.

Sin embargo, con el estallido de la II Guerra Mundial parece ver una vía de escape y se une a la causa nazi, integrándose como jefe de comando en el escuadrón de las SS Muhammad, del norte de África. En 1940 volverá a la cárcel por un período de seis meses, acusado de extorsionar a familias judías. A su salida de la prisión, se une a la Gestapo francesa, dedicándose a vender el oro sustraído a los prisioneros. Con el avance de la tropas aliadas, se verá obligado a adoptar una identidad falsa, pues comenzará a ser perseguido. En cualquier caso, este cambio de identidad no va a impedir que dé nuevamente con sus huesos en las cárcel, por su implicación en el mercado ilegal de piedras preciosas. Una vez liberado, el ex futbolista va a convertirse en uno de los cinco jefes de la brigada del Norte de África, donde será nombrado Untersturmführer (Jefe de Asalto). Durante la ocupación de este cargo saldrá a relucir el lado más vil de Villaplane quien, encargado de atacar a la resistencia francesa, acabará ordenando el asesinato de 52 prisioneros, por quienes había negociado a cambio de dinero, en la Matanza de Oradour-sur-Glane.
 
Villaplane, capitán del SC. Nimes

El 24 de agosto de 1944 va a ser arrestado, y esta ocasión será la definitiva, bajo la acusación de participar en, al menos, otros diez asesinatos de personas inocentes. El juicio en su contra sólo durará unos pocos días, debido a la evidencia de las pruebas mostradas contra él. El veredicto llega el 1 de diciembre, cuando es sentenciado a muerte y, finalmente, es fusilado el día 26 del mismo mes, en el Fuerte de Montrouge.

Las barbaries cometidas por este personaje aparecen aquí muy resumidas, pues fueron muchas y muy atroces, pero no merece la pena dedicar más líneas a este genocida, vergüenza del fútbol francés e internacional.

Emiliano Negrillo JR.

miércoles, 6 de mayo de 2015

El fútbol femenino también existe


Cuando en 1884, la activista a favor de los derechos de la mujer, Nettie Honeyball, fundó el British Ladies Football Club, parecía una quimera pensar que el fútbol femenino compitiera en popularidad a sus homólogos masculinos.

Durante casi un siglo, la lucha por el fútbol femenino fue constante, pero a día de hoy la distancia se recortó; hasta el punto que en varios países como EEUU, Japón o los países nórdicos el fútbol femenino goza de tanta o más popularidad que el masculino.

A lo largo del siglo XX, la actividad femenina por sus derechos balompédicos fue vehemente. Las mujeres practicaban fútbol , pero el mundo no parecía ser consciente de ello. Centrados siempre en la frase “el fútbol es un deporte de hombres”, se desdeñaba las cualidades femeninas en el deporte rey.

En 1971, la UEFA, en un intento de acercamiento o pacificación, confió a distintas asociaciones el fomento del fútbol femenino. Un primer paso, el fútbol femenino pronto comenzaba a consolidarse. Se constituyeron ligas en Italia, EEUU y Japón y la popularidad crecía progresivamente sin envidia de sus símiles masculinos.

El siguiente paso importante fue el primer “Campeonato Europeo para equipos Representativo de Mujeres”, promulgado por la UEFA. La final en 1984 daba ganadora a Suecia. El fútbol femenino oficial daba sus primeros pasos en Europa. Su consolidación fue en 1987, cuando la UEFA crea definitivamente la Euro Femenina. Ganó Noruega y las 7 restantes finales, hasta el día de hoy, son exclusividad de Alemania.

A pesar del éxito que tenía el fútbol femenino, la FIFA siempre era reticente a su oficialización. El hecho es que desde 1970 se disputaron distintos “campeonatos del mundo” de fútbol femenino, campeonatos NO organizados por la FIFA y los cuales la propia asociación rechazaba. A pesar de que el campeonato de 1971 consiguió despertar la atención de propios y extraños, no fue hasta 1989 cuando el presidente de la FIFA, Joao Havelange, se compromete a la organización de un campeonato del mundo de “prueba” en China. El éxito fue rotundo. El reconocimiento internacional era masivo. Ahora sí la FIFA reconocía a la rama femenina como miembros de sus asociación. Tras luchas durante décadas, por fin el fútbol femenino era reconocido oficialmente a nivel mundial.

Año 1991, primer Campeonato del Mundo de Futbol Femenino: Se disputó en China y la campeona fue EEUU con jugadoras del nivel de Michell Akers o Mia Hamm en sus filas. Desde ese año el fútbol femenino no hizo más que crecer y consolidarse. La popularidad de la rama femenina del fútbol creció en las últimas dos décadas con una vigorosidad de ningún otro deporte. Los JJOO de Atlanta 1996 fueron las primeras olimpiadas que albergaron el fútbol femenino; dándoles la importancia que el fútbol de mujeres debe tener.

Ya no es un deporte vetado para mujeres. El fútbol femenino está en auge. En países como EEUU la popularidad del fútbol femenino es mayor que la de sus símiles masculinos. El soccer es de las mujeres; llenan estadios con miles de personas. En Europa los precursores de este movimiento son Alemania y los países nórdicos, principalmente. Japón es otra potencia del fútbol femenino en Asia, en donde incluso los salarios de las chicas futbolistas son equitativos con respeto a los chicos. En Sudamérica la dominante es la selección brasileña, en un país donde el fútbol es filosofía y arte, las mujeres también participan activamente.

En España este arraigo es más lento, pero constante. Clubes como el Atlético de Madrid, F.C.Barcelona, Levante o Español (entre otros) tengan entre sus secciones el fútbol femenino, es una buena señal. Quizás falte la rivalidad Real Madrid-Barça a nivel femenino, pues sería posiblemente la mayor publicidad al fútbol femenino de nuestro país.

En resumen, el fútbol femenino ya es global. El “deporte rey” también lo es en su versión femenina y cada día hay más chicas que juegan al fútbol y sueñan con emular a las Alex Morgan, Marta o Hope Solo.

El fútbol femenino está aquí. Es tendencia y está para quedarse.

lunes, 4 de mayo de 2015

El largo vuelo del Gran Torino (y 3ª parte)


Antes de comenzar a leer este artículo te puede interesar...

Primera parte "El vuelo del Gran Torino" Segunda parte "El vuelo del Gran Torino"


La tarde del 3 de mayo de 1949, la plantilla casi al completo del equipo que desde hacía tiempo se venía conociendo como “Il Grande Torino” se encuentra en Lisboa para disputar un partido de carácter amistoso contra el Benfica, en homenaje al capitán del club portugués, Francisco “Xico” Ferreira. Cuando los jugadores saltan al terreno de juego, nada hace pensar que ésta va a ser la última vez que los hombres del Toro vistan los colores granates de la entidad, ya que en menos de veinticuatro horas la historia de este equipo de ensueño habrá terminado para siempre.


Los capitanes Mazzola y Ferreira se saludan antes del partido

Para la ocasión, los jugadores benfiquistas lucirán equitación blanca, debido a la similitud en los colores de su vestimenta habitual con la de sus visitantes, y en deferencia a estos. Henry Pierce será el colegiado inglés encargado de dirigir el match, cuyos primeros diez minutos permitieron disfrutar a los espectadores del juego más vibrante y maravilloso de los italianos, con gol del capitán Mazzola incluido, lo que hacía pensar en una amplia victoria de los turineses. Sin embargo, el estado del propio Mazzola, que venía aquejado de gripe y sale a jugar con unas décimas de fiebre, y la lesión del delantero centro Gabetto, a los veinticinco minutos de partido, propiciaron que el conjunto local terminara haciéndose con el dominio del encuentro. Así, el Benfica, que había desplegado un gran juego y había sabido superar a su rival, terminó resultando vencedor de la contienda, al imponerse por 4 goles a 3 a la genial escuadra granate.



Una instantánea del encuentro
A pesar del carácter amistoso del partido, los jugadores del Torino quedaron verdaderamente apesadumbrados por la derrota tras finalizar el match. Tal vez algo en su interior les estaba diciendo que acababan de jugar el último encuentro de su vida. Por parte del Benfica, la alegría inicial que había supuesto vencer al equipo más grande de la época, sólo unas horas después se iba a convertir en desolación, pues ésta iba a terminar por ser la victoria más amarga de toda su historia. 

La Tragedia de Superga
La mañana siguiente a la disputa del partido contra el Benfica, la expedición del Torino parte de regreso en el avión Fiat G.212 CP de la Avio Linea Italiane, que debía traerles de regreso a casa. Tras una breve escala en Barcelona, la aeronave continúa su vuelo hacia Turín. Por aquel entonces, el aeropuerto turinés se encontraba en el centro de la ciudad, lo que hacía preciso sobrevolar la colina de Superga para acceder al mismo.

La niebla que cubría el cielo y los alrededores de Turín aquella fatídica tarde del 4 de mayo era espesísima. El comandante Meroni, a los mandos del avión, iba siguiendo las indicaciones que desde tierra le iban llegando, pues tenía que pilotar prácticamente a ciegas. Pero nada pudo hacer cuando la colina se le vino encima.

A las 17:03 horas exactamente, un fuerte estruendo hizo que temblaran hasta los cimientos de la basílica situada en la cumbre de Superga. El planeador acababa de impactar contra la parte posterior del muro que rodea el recinto. Inmediatamente acuden el capellán y un hortelano que andaba por las inmediaciones. El panorama que se encuentran es desolador: el avión prácticamente se ha desintegrado y nadie ha sobrevivido a la catástrofe… jugadores, técnicos y directivos del club, periodistas, tripulación… todos han muerto.


La prensa lisboeta se hace eco de la noticia

Curiosamente, en la basílica de Superga hay enterrados dieciocho reyes de la dinastía Saboya, como dieciocho es el número de jugadores de la plantilla del Torino que allí pierden la vida.

Los futbolistas y directivos del Milan, que esa misma tarde se encuentran disputando un encuentro amistoso contra el Real Madrid, en Chamartín, se enteraron esa misma noche del fatal acontecimiento cuando, mientras se encontraban disfrutando de una cena ofrecida por la directiva madridista, entró en el salón el Secretario de la Federación Española de Fútbol, señor Cabot, para informarles del suceso. Inmediatamente, la expedición milanesa se retiró a su hotel en señal de duelo. Los billetes de avión que ya tenían para emprender el viaje de regreso a Italia al día siguiente, serán finalmente deshechados, partiendo de vuelta a la noche siguiente en tren.

El día posterior a la catástrofe, las páginas de “El Mundo Deportivo” barajaban la posibilidad de que el capitán Mazzola hubiera abandonado el avión durante su escala en el aeropuerto del Prat para quedarse en Barcelona, por encontrarse enfermo, aunque desgraciadamente esto nunca llegó a ocurrir.

La tragedia propició en tan sólo unas horas la decisión unánime de todos los clubs de la Serie A italiana de otorgar el campeonato de Liga a título póstumo a los hombres del Torino, debido a los cinco puntos de ventaja que los granates sacaban a sus seguidores, a pesar de las jornadas que aún quedaban por disputarse.

Las calles de Turín jamás se habían visto tan abarrotadas como durante los funerales por los héroes del Toro. Más de un millón de personas de la propia localidad piamontesa, así como provenientes de otros puntos del país, acompañaron a los 31 féretros por las calles de la ciudad bajo un cielo lluvioso. Vittorio Marassi, Presidente de la Federación Italiana de Fútbol, anunciaba, durante el cortejo fúnebre en el Palacio Madama: “Mi querido capitán, aquí está vuestra Copa, ya la habíais ganado, el Toro vuelve a ser campeón…” y, a continuación, como si se dispusiera a recitar la alineación previa a un partido, empezó a nombrar uno por uno, empezando por “il capitano” Mazzola, a cada uno de los 18 jugadores siniestrados.


Portada de “La Gazzeta dello Sport”
Destrozado por lo sucedido, “Xico” Ferreira, el capitán del Benfica homenajeado, donó el equivalente entonces a unos 250 euros para las familias de los fallecidos. Además, en su sala de trofeos personal siempre permaneció una fotografía con marco negro del equipo turinés.

Los que no llegaron a viajar
Dentro de esta tragedia existen cuatro personajes que, por uno u otro motivo, no llegaron a formar parte de la expedición a Portugal, burlando así el fatídico destino que les esperaba. Son los que vienen a continuación, y así escaparon a su propia muerte,

Unos días antes de la partida del equipo hacia Lisboa, el club tenía casi cerrado el fichaje de un jugador que pocos años después se haría bien conocido por la afición española: el húngaro Ladislao Kubala. El jugador, que había sido invitado a viajar con el equipo para disputar el partido ante el Benfica, tuvo que renunciar casi en el último momento, al enterarse de que su familia había logrado escapar de Hungría, por lo que tuvo que declinar la oferta para marchar a Udine y reunirse con su mujer e hijos. Poco podía imaginar el joven delantero que este acontecimiento terminaría por salvarle la vida.

Renato Gandolfi, que era el segundo portero de la entidad, se enteró unos días antes de que no iba a participar en la expedición, noticia que acogió con desagrado. Aldo Ballarin había intercedido por su hermano Dino, tercer guardameta del equipo, para que éste pudiera viajar a Portugal, en compensación por sus esfuerzos en cada entrenamiento, a lo que el técnico, Egri Erbstein, accedió. Gandolfi no sabía que, de este modo, iba a esquivar la catástrofe que se cernía sobre sus compañeros.

Sauro Tomá había sido uno de los últimos en incorporarse a la plantilla del imbatible Torino. Contaba 23 años cuando este prometedor lateral izquierdo vio cumplido su sueño de codearse con las máximas figuras del panorama balompédico de su país. Molestias en el menisco aconsejaron que el joven jugador tuviera que renunciar a viajar a Lisboa con el resto de sus compañeros para quedarse en Turín y recuperarse lo antes posible. Este contratiempo supuso una gran desilusión para Tomá, que deseaba participar en la expedición, aunque no tuviera posibilidades de jugar. La fatídica tarde del 4 de mayo, cuando regresaba del Estadio Filadelfia de su entrenamiento en solitario, alrededor de una treintena de personas se agolpaban a las puertas de su domicilio para comunicarle la fatal noticia del accidente que acababa de costar la vida a sus compañeros.

Por último, el propio presidente de la entidad, Ferruccio Novo, que tenía pensado acompañar a sus hombres al evento lisboeta, también tuvo que desistir a última de participar en el viaje, aquejado de una gripe que terminaría por significar su salvación.

A esta lista hubiera podido agregarse el nombre de Valentino Mazzola, inmerso, al igual que su presidente, en un fuerte proceso gripal. Al magnífico jugador, que tan sólo hacía unos días se había casado con su segunda mujer, se le aconsejó no participar en el viaje. Sin embargo, el bravo capitán y máximo estandarte del equipo, se negó a dejar a sus compañeros. De este modo, Mazzola pasaría a engrosar el número de fallecidos en Superga. Lo que ese negro destino no iba a poder evitar es que años después sus hijos, Sandro y Ferruccio, pudieran seguir sus pasos y hacer carrera en el fútbol. Sobre todo, Sandro, el mayor, llegaría a ser una de las grandes estrellas del panorama futbolístico italiano en las décadas de 1960 y 1970, conquistándolo todo con el Inter de Milan de Luis Suárez y Helenio Herrera, y constituyéndose en pieza clave de la selección “azzurra” de aquellos años.

Partido de homenaje ante el River Plate de Alfredo Di Stéfano
A lo largo del siglo XX, fueron diversas las ocasiones en las que el pueblo argentino demostró un carácter tremendamente solidario allá donde pudiera servir de ayuda. Y como reflejo de ello, ni siquiera sus clubs deportivos se quedaban atrás. Así, cuando la noticia de la tragedia ocurrida en Italia llegó a tierras bonaerenses, la directiva del River Plate se ofreció inmediatamente para que el equipo viajara hasta Turín, sin cobrar siquiera los gastos del viaje, para jugar un encuentro solidario a beneficio de las familias de los fallecidos.

De este modo, el 26 de mayo, tan sólo veintidós días después de la catástrofe, el River Plate, con sus máximas figuras, como Carrizo, Di Stéfano o Labruna, se enfrenta en Turín a un combinado de jugadores de la Serie A italiana que, bajo el nombre de Torino Símbolo, jugaron uniformados con la equitación del Toro.

Entrada del partido de homenaje a los fallecidos en Superga

El partido tiene lugar en el Estadio Comunale, con más capacidad que el Filadelfia, y, a pesar del elevado precio de las localidades, las gradas muestran un lleno absoluto. El empate a dos goles con que finalizó el encuentro fue lo de menos. Lo realmente importante es que gracias al bello gesto de los argentinos, ambos clubs quedaron hermanados para siempre. Finalizada la contienda, los platenses hicieron entrega de una copa, con el nombre de su Primera Dama, Eva Duarte, al presidente turinés, Ferruccio Novo.


Alineación del River Plate que jugaría ante el Torino
El Torino jamás volvería a ser “Grande”, y por eso pesa aún más la leyenda de aquel equipo de ensueño que en la década de 1940 fue capaz de enamorar a toda una nación. En cuanto a la selección italiana, tardaría tiempo en recobrarse de la tragedia, como demuestra su discreta participación, con más pena que gloria, en el Campeonato del Mundo de 1950, en Brasil, a donde llegaron exhaustos por el largo viaje en barco, debido a la negativa de los jugadores a tomar un avión.

Para terminar, si has sido capaz de leer toda la historia hasta aquí, me gustaría pedirte algo: si alguna vez tienes ocasión de viajar a Turín, no dejes de pasarte una tarde por las inmediaciones de lo que aún queda del viejo Estadio Filadelfia, porque puedes tener la fortuna de ver, hacia el centro del campo, la figura de un rubio “capitano” subiéndose las mangas de su camiseta granate hasta encima de los codos, mientras a voz en grito arenga a sus compañeros: “¡Alé Toro!”.

Emi Negrillo

miércoles, 29 de abril de 2015

Irán, triunfo deportivo y derrota moral

Foto: Fourfourtwo.com

Concebida como la gran fiesta del fútbol internacional, la Copa Mundial de la FIFA ha ido variando su cupo de participantes en los últimos años. Así, mientras en 1994 todavía se luchaba por alcanzar una de las 24 plazas disponibles en la fase final, dos décadas después el cupo había crecido hasta 32, en una decisión que, al margen de completar este gran menú futbolístico, supone una pequeña democratización de este deporte, abriendo la puerta a selecciones que, históricamente, apenas habían podido gozar de esta experiencia.

Dentro de ese grupo podría incluirse al combinado de Irán. Hasta 1998, el bagaje de la selección persa en este torneo se reducía a su paso fugaz por Argentina '78. Encuadrada en el grupo 4, sólo pudo arañar un empate en los tres partidos disputados, tras firmar las tablas con Escocia en la segunda jornada. Tanto Holanda como Perú (3-0 y 4-1) dieron buena cuenta del equipo asiático, cuyos aficionados debieron esperar 20 años para ver a su selección en otra cita mundialista.

En Francia '98, Irán aparecía como una de las selecciones más exóticas, aunque su papel no se limitó a ser un convidado de piedra. El cuadro asiático dio mucho de qué hablar, tanto fuera como dentro del terreno de juego. Comandados por Jalal Talebi, los 22 convocados competían principalmente en el torneo local, con destacada presencia de jugadores del Persepolis. Sin embargo, quienes estaban llamados a marcar las diferencias eran tres futbolistas que se ganaban la vida en una Bundesliga que aún carecía del glamour actual. Bagheri, Ali Daei y Azizi eran los únicos nombres que el gran público podía reconocer entre una lista de nombres desconocidos y casi impronunciables.

A pesar de este contexto, el 14 de junio de 1998, Saint-Etienne iba a ser testigo de que Irán no había ido de vacaciones. Yugoslavia, que apuraba su último torneo bajo esa denominación, sufrió más de lo esperado para ganar el partido inaugural, por más que en su alineación aparecieran jugadores de la talla de Jugovic, Mijatovic o Milosevic. A poco más de cuarto de hora para el final, el marcador registraba un sorprendente 0-0. En el minuto 73 tuvo que ser una acción a balón parado la que decantase el encuentro. Mihajlovic sacó a relucir el cañón de su pierna izquierda para deshacer la igualdad.


Sin embargo, Irán iba a ser noticia pocos días después por motivos bien distintos. Durante su concentración en tierras galas, la cadena francesa M6 tuvo la 'brillante' idea de emitir la película 'No sin mi hija', un filme basado en el 'best-seller' que relata la historia de Betty Mahmoody, recluida contra su voluntad en Teherán durante dos años. La Federación Iraní tomó este detalle como una afrenta y amenazó con retirarse del torneo. Finalmente, la sangre no llegó al río, gracias, sobre todo, a la ágil respuesta de la FIFA, en la que pedía disculpas al combinado persa, recordando que M6 era "un canal privado" y que no pertenecía al grupo que tenía los derechos televisivos del Mundial.

Tras el incidente extradeportivo, Irán volvía a ser objeto de todas las miradas, aunque en esta ocasión por un motivo bien diferente. En el marco de la segunda jornada, se vería las caras con Estados Unidos, un país con el que mantenía unas complicadas relaciones diplomáticas. Pero el fútbol sirvió, una vez más, para llegar a puntos donde la política no lo hace, con una foto de familia entre los jugadores que dio la vuelta al mundo. Irán ganó el choque por 2-1, mandando a los norteamericanos a casa a las primeras de cambio, tomándose cierta revancha sobre el terreno de juego de Gerland y dando a conocer a un futbolista que acabaría haciendo carrera, cómo no, en Alemania: Mehdi Mahdavikia. El segundo gol, con tintes maradonianos, llevó su firma.


Con 4 puntos en su casillero, Irán buscaría otra campanada en la tercera jornada, sabiendo que debía buscar una carambola casi imposible: ganar a la todopoderosa Alemania y esperar a que la ya eliminada Estados Unidos no perdiera ante Yugoslavia. Finalmente, ninguno de estos dos supuestos se cumplió e Irán hizo las maletas con la moral deportiva reforzada, pero con la religiosa un poco dañada por la dichosa película. Al menos en esta ocasión, el fútbol tuvo más fuerza que cualquier creencia dogmática.

viernes, 24 de abril de 2015

El futbolista que le negó la mano al dictador

Carlos Caszely en el Levante / Fuente: www.radio24.ilsole24ore.com
El 11 de septiembre de 1973, el presidente de Chile, Salvador Allende, miraba ataviado con un casco y un fusil en sus manos por la ventana de La Moneda cómo el ejército chileno, comandado por el general Augusto Pinochet, rodeaba el palacio presidencial y culminaba de esta forma un Golpe de Estado militar evocándole al suicidio, algo que derivó en 18 años de dictadura. La vida de muchos chilenos dio un giro de 180 grados y la de los futbolistas no iba a ser una excepción, más si eras un conocido militante de izquierdas como Carlos Caszely.

En marzo de aquel año, tras crecer en las filas del Colo-Colo ayudando a su equipo a ganar dos ligas y un subcampeonato de la Copa Libertadores además de ser el máximo goleador, Caszely era ya uno de los jugadores más famosos de Chile, no sólo por su calidad, sino también por su actividad política. En ese mismo año, al futbolista se le comenzó a conocer como "El Rojo" Caszely por apoyar públicamente en las elecciones al Partido Comunista de Gladys Marín y Volodia Teitelboim y mostrar su simpatía por Salvador Allende, un apelativo curioso que comenzó a ser peligroso seis meses después.

Muchos jóvenes comenzaron a estar en el punto de mira del nuevo 'gobierno', por lo que Caszely no dudó en aceptar una oferta del Levante para jugar en la liga española. "Antes el Real Madrid se había interesado por mí, pero cuando se enteraron de que yo apoyé a Allende desistieron, siempre fui un hombre del pueblo", declaró al diario Levante. Pero aunque el delantero se marchó de su país y de la dictadura, su compromiso con la selección chilena le obligó a pasar por diversas recepciones del equipo nacional por parte de Augusto Pinochet.
El general recibía a la original Roja antes de partir rumbo a Moscú para enfrentarse a la URSS en una eliminatoria de clasificación para el Mundial de 1974 que se convertiría en uno de los encuentros más politizados de la historia. Entonces fue cuando Caszely, fiel a sus principios, dejó el gesto más impactante de su carrera.
Caszely, con las manos en los bolsillos, junto a Augusto Pinochet / Fuente: elarchivoene.com
"Pinochet no era tonto, sabía que yo no le iba a saludar. Así que caminó por delante del equipo y todos le daban la mano, pero yo me quedé con las mías en la espalda. Pasó de largo y se medio sonrió. Hubo otras recepciones y nunca le di la mano. Él siempre venía a hablar conmigo, pero sólo de fútbol. Yo le respondía. Nada más.", explicaba el delantero.

La ida de la eliminatoria frente a la Unión Soviética concluyó con empate a cero, por lo que el pase se decidiría en Chile. El escenario elegido fue el Estadio Nacional, donde sólo diez días antes el cantautor Víctor Jara fue torturado hasta la muerte por los militares. Un estadio manchado de sangre que albergaría a decenas de miles de almas coreando el nombre de su país. Aunque finalmente no llegó a disputarse el encuentro ya que la URSS, tras la negativa de la FIFA a que la vuelta se jugase en campo neutral, decidió no presentarse. Con la renuncia de los soviéticos, Chile estaba clasificada para el Mundial de 1974, pero decidieron jugar un partido contra nadie en el Nacional frente a 15.000 espectadores. Fue el Partido de la Vergüenza de Chile y de Caszely.



El por entonces todavía jugador del Levante tuvo que pagar de su bolsillo el billete de avión y no pudo comenzar peor el torneo ya que, tras aguantar una ensalada de patadas de Berti Vogts, Caszely se revuelve y golpea al defensa germano, ganándose una expulsión que repercutiría en su país después de que los militares agitasen la noticia. "Caszely se autoexpulsó para no jugar el Chile - República Democrática Alemana" rezaban casi todos los titulares, eludiendo a que Caszely quería que lo expulsasen para no enfrentarse así "a sus hermanos de cerebro".

Tras lograr 16 goles en 15 partidos en la 2ª división española y 26 goles en 32 partidos en la 2ªB con el Levante, el RCD Espanyol decide hacerse con sus servicios, donde ya en su primera temporada se convertiría en el máximo goleador del equipo. Pero de nuevo a Caszely le volvían a caer palos desde la selección de su país en 1977. Eduardo Gordon, presidente de la federación chilena, le impone al seleccionador Caupolicán Peña que no convoque al futbolista del Espanyol. "Peña se cagó. No me llamaron y no nos clasificamos para el Mundial de 1978 porque yo era la figura del equipo. Es lo más nefasto y estúpido que he visto en mi vida", relata el delantero en el libro Futbolistas de Izquierdas.



Después de vivir años de intermitencia con La Roja, finalmente en 1983 el presidente de la Asociación Central de Fútbol veta a Caszely de jugar con la selección con 33 años, quedándose como el tercer goleador histórico del combinado chileno por delante de jugadores como Marcelo Salas o Iván Zamorano. Dos más tarde se retiraría en el club de su vida, el Colo-Colo, que celebró un partido homenaje de despedida para la leyenda chilena donde se corearon numerosos cánticos desde las gradas contra el dictador Augusto Pinochet, lo que provocó enfrentamientos con la policía.

Pero, ¿de dónde le viene esta conciencia de izquierdas a Caszely? La respuesta la encontramos en 1988 durante las campañas para votar a favor o en contra de la continuidad de un Augusto Pinochet disfrazado de demócrata al frente del Estado. El delantero apareció en un anuncio publicitario presentando a su madre, la señora Olga Garrido, quien explicó en pantalla el secuestro que sufrió por los militares, quienes la torturaron y vejaron de tal forma que ni siquiera las llegó a contar otras a sus más allegados por respeto a su familia y a sí misma.

Las campañas contra el discurso de la señora Garrido no tardaron en llegar por parte del bando del dictador, pero finalmente ganó el "No" a la continuidad de Pinochet con el 56% de los votos, quién sabe cuántos de ellos fueron arrastrados por el testimonio de la madre de Caszely, que en esa noche del 5 de octubre de 1988, cuando se dieron a conocer los resultados, vivió una de las grandes victorias de su carrera.



Artículo escrito por: Ernesto González

El largo vuelo del Gran Torino (2ª parte)


Finalizada la contienda bélica y con la reanudación de las competiciones deportivas, el equipo del Toro había logrado construir una escuadra que sería capaz de ilusionar a toda una nación sumida en la postguerra, gracias a su juego y la insultante superioridad que iba a ejercer sobre sus rivales.

Il Grande Torino
Para entender mejor de lo que estamos hablando, sólo hay que echar un vistazo a los números, que nos aportan unas cifras mareantes. Empezaremos por señalar que en las cuatro temporadas que estaban por venir, el Torino no iba a perder ni un solo encuentro en su estadio. Pero la cosa no queda ahí. Si sumamos los partidos de los cinco scudettos conquistados en estos años (el anterior al parón guerrero y los cuatro que vendrían tras el fin del conflicto) obtenemos como resultado un total de 121 partidos ganados, 34 empatados y tan sólo 17 derrotas.


Estadio Filadelfia
Los afortunados espectadores que poblaban las gradas del Estadio Filadelfia fueron testigos de primer orden de las evoluciones de esta máquina de hacer fútbol. En un partido típico del Gran Torino nos encontraríamos la meta cubierta por el gran Bacigalupo, portero de excelentes cualidades, no muy alto pero de gran agilidad, al que gustaba saltar de un palo a otro atrapando el balón en paradas espectaculares. Delante de éste, ocupando la línea defensiva, Aldo Ballarín y Virgilio Maroso. En el centro del campo se encuentran Castigliano, Martelli y Rigamonti, encargados de cortar las acciones del rival y lanzar balones a los interiores Enzo Loik y al capitán Valentino Mazzola; éste último, en cada partido, llegaba un momento en que arengaba a sus jugadores a la voz de “¡Alé, Toro!”, y estos ya entendían la consigna, que venía a ser algo así como “ataque arrasador” y, a partir de ese instante, el rival estaba perdido, independientemente de cual fuera el resultado en esos momentos. Junto a estos dos interiores, la línea ofensiva quedaba configurada con los extremos Romeo Menti y Franco Ossola. Y por delante de todos, el eficaz delantero centro Gabetto.

Bacigalupo, Martelli y Rigamonti formaban el llamado “Trío Niza”. Los tres compartían piso, salían a divertirse juntos, entrenaban y jugaban juntos… En cierta ocasión, en una entrevista, Mario Rigamonti realizó unas declaraciones casi proféticas: “El Trío Niza vive a la vez, se divierten juntos y moriremos juntos”.

Los granates vencían y además por goleada, por lo que el seleccionador nacional, Vittorio Pozzo, lo tenía bastante sencillo a la hora de escoger a los hombres que debían formar parte de la escuadra azzurra en las diferentes confrontaciones de la selección, formada casi en su totalidad por componentes del Torino. Quizás su mayor problema no era decidir qué jugadores llevarse, sino a cuáles de los hombres del Toro no alinear. Tal es así, que el 11 de mayo de 1947, en el encuentro disputado en Turín ante la Hungría de Puskas, considerada entonces la mejor selección del mundo, la selección italiana iba a estar formada por diez hombres del Torino; el único cambio en la formación se encontraba en la portería, defendida por Sentimenti IV, meta de la Juventus… y la victoria sería para los italianos, que ganarían a los húngaros por 3-2.

Precisamente, el último partido que iba a disputar esta selección de Italia iba a tener lugar en Madrid, en el Estadio de Chamartín, ante España, el 27 de marzo de 1949. Para esta ocasión, el seleccionador iba a contar con seis jugadores del Grande Torino, incluido el meta Bacigalupo, que lograría detener un penalty al mismísimo Gaínza. Nuevamente la victoria, por 1-3, sería para la Nazionale.



Justo un mes antes de este encuentro, la selección de Portugal había acudido a Génova para disputar otro amistoso con la italiana. Aprovechando la ocasión, Francisco “Xico” Ferreira, componente del combinado portugués, solicitó al propio Valentino Mazzola, amigo personal suyo, y al presidente Novo, la participación de la escuadra turinesa en el partido de homenaje que, en el mes de mayo, le iba a tributar su club, el Benfica. Debido a la diferencia de puntos que el Torino sacaba a sus rivales en la tabla de clasificación en el campeonato italiano, y a que el propio Novo estaba interesado en hacerse con los servicios de Ferreira, el presidente turinés dio el visto bueno a la expedición.

Nadie era capaz de imaginar entonces que dicha decisión iba a marcar para siempre la memoria del club, escribiendo una de las páginas más trágicas que la historia del fútbol haya conocido jamás.

@EmiNegrillo

miércoles, 22 de abril de 2015

25 de diciembre de 1914, la tregua del fútbol

El 28 de junio de 1914 el joven nacionalista serbio Gavrilo Princip asesina al archiduque Francisco Fernando de Austria, lo que sirvió como detonante de una catarata de acontecimientos que desembocaron en la Guerra de Europa originariamente, y en lo que popularmente se ha conocido como la Gran Guerra o Primera guerra mundial (1914-1918).


En una Europa inconsciente y endogámica anclada en imperios decimonónicos, gobernada por primos y dinastías  rancias, más preocupadas en sus ritos y costumbres que en las necesidades reales de sus súbditos, una generación de jóvenes fue enviada a un matadero que duró más de cuatro años, y que se extendió como la peste provocando la muerte a uno de cada ocho soldados de los casi 66 millones que participaron en ella.

Mapamundi que muestra los participantes en la Primera Guerra Mundial. En verde, los Aliados; en naranja, las Potencias Centrales y, en gris, los países neutrales

En pocos días se pasó de esa euforia desmedida que sólo otorga la ignorancia, al más absoluto desánimo, al darse cuenta los contendientes de que lo que se esperaba que fuera un conflicto de unas pocas fechas, se había convertido en un infierno de guerra defensiva de trincheras en la que avanzar medio metro podía llevar meses.
En uno de esos campos de horror amanecía uno de esos días en los que uno se encuentra peor cuando está mal. Era el día de Navidad de 1914, y los soldados trataban de matar el tiempo antes de que el tiempo les matara a ellos. Alemanes e ingleses estaban empatados a 0 en un partido que tenía la muerte ganado de antemano. En nochebuena, las tropas alemanas comenzaron a decorar e iluminar sus trincheras, luego continuaron la celebración cantando villancicos,  principalmente el típico Stille Nacht (Noche de paz). Las tropas británicas contraatacaron con villancicos en inglés. Tras una noche de disparos, a las seis de la mañana se hizo el silencio, un silencio descorazonador que  se rompió a las once, cuando un soldado inglés informó a la superioridad  de que las trincheras se habían quedado vacías y que soldados ingleses y alemanes estaban en tierra de nadie (en ese momento tierra de todos) celebrando la Navidad.


Según ‘The Times’, en un artículo publicado el 1 de enero de 1915, con la ingenua esperanza de que el año nuevo supusiese una vida nueva, publicaba que según  relataba un oficial de la Royal Air Force, el primer paso lo dieron los alemanes, con un muy teutónico y precavido: eh, vosotros ingleses, ¿por qué no salís? A lo que un inglés respondió con un guasón camarero, ya que tenían fichado a un alemán en la trinchera de enfrente que había trabajado en el hotel Savoy de Londres.

Y fue así, un poco a lo Gila, cómo los contendientes de ambos bandos fueron saliendo de sus madrigueras, para hacerse de nuevo humanos durante unas horas. Alucinados, los soldados se saludaron e intercambiaron tabaco, alcohol y comida. Un alemán que había vivido en los Estados Unidos hizo de traductor. Comieron juntos, el menú fue pudding, paté y de bebida ron y agua caliente para luchar contra el frío. Y tras las canciones y una botella de vino surgió la idea: un partido de fútbol entre Inglaterra y Alemania en pleno campo de batalla. La victoria fue para los ingleses por 3-2,  y el acuerdo de no abrir fuego antes de medianoche.

Los fusiles permanecieron callados esa noche. Los caídos recientes fueron recuperados y enterrados. Se lloraron las pérdidas juntos y se ofreció  mutuo respeto. En un entierro en tierra de nadie, se leyó el Salmo 23:

El Señor es mi pastor, nada me falta.
Sobre pastos verdes me hace reposar,
por aguas tranquilas me conduce.
El Señor me da nueva fuerza,
me consuela, me hace perseverar.
Me lleva por el buen camino,
por el amor de su nombre.
Aunque camine por un valle oscuro
no temeré mal alguno porque Él está conmigo.

La tregua se llevó a la pantalla en la película francesa de 2005 Joyeux Noel (Feliz Navidad), siendo nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película en lengua extranjera , y fue también rescatada en el vídeo de Paul McCartney, Pipes of Peace, de 1983.


En el episodio final de Blackadder Goes Forth, los protagonistas discuten sucesos del pasado, incluyendo la Tregua de Navidad. En un momento dado, el Capitán Blackadder sentencia: "Ambos bandos avanzaron más lejos una visita a la trinchera enemiga durante la tregua de Navidad de lo que lo hicieron en los dos años y medio de guerra siguientes".

El 17 de diciembre de 2014 en Ypres, Bélgica, la UEFA conmemoró el centenario de la tregua de Navidad de 1914 en las trincheras de Flandes, erigiendo un monumento en el sitio  en que se disputó el improvisado duelo futbolístico.

Michel Platini, presidente de la UEFA, invitó a los mandatarios de Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Irlanda y Reino Unido: “La ceremonia de conmemoración debe rendir homenaje a los soldados que, hace un siglo, expresaron su humanidad en un partido de fútbol escribiendo un capítulo en la construcción de la unidad europea y que son un ejemplo a seguir por las jóvenes generaciones de hoy”.

@crodrigo999

domingo, 19 de abril de 2015

La Fogueteira que cazó al Cóndor

Esta historia cuenta cómo se unieron para siempre las vidas de Rosenery Mello, más conocida como la “Fogueteira do Maracaná”, y Roberto Rojas, más conocido como el “Cóndor”, en una de las mayores farsas de la historia del fútbol mundial que tuvo como escenario el mítico estadio brasileño.

Foto:blogsoberanoarruda.blogspot.com
La historia transcurrió un día 3 de septiembre del año 1989, pero fue urdida unos días atrás en plena concentración de la selección andina, ante el decisivo partido que debían de afrontar aquel día ante la selección de Brasil, y en el que solo les valía ganar si querían estar al año siguiente en la fase final de la Copa del Mundo de 1990 a disputarse en Italia. El partido se presumía muy caliente por los antecedentes que se habían producido en el partido de ida jugado en un repleto estadio Nacional de Santiago el 13 de agosto de 1989, dentro de un clima muy tenso ya desde antes de comenzar el juego, con una fuerte discusión entre Romario por el lado brasileño e Hisis y Ormeño por el lado andino en la que hubo más que palabras por ambos lados. Con tanta gasolina esparcida por el terreno de juego, con cualquier cosa se podía generar un incendio como así fue, y no fue una cosa pequeña lo que llegó sino una terrible patada de Raúl Ormeño a Branco con apenas seis minutos de juego transcurridos que inexplicablemente solo se saldó con tarjeta amarilla para el jugador chileno. Para terminar de prender fuego al ambiente, a renglón seguido el entonces delantero del PSV Eindhoven fue expulsado por agredir a Hisis en un ajuste de cuentas del duelo vivido entre ellos momentos antes del inicio del juego. Poco tiempo después Ormeño sería expulsado por una nimiedad comparada con la falta que le hizo a Branco.

Tras el incendio inicial el encuentro transcurrió con sobresaltos, pero en paz, eso si una paz bastante tensa que en algunas ocasiones se vio amenazada, más por los comportamientos del público en esta oportunidad que por el comportamiento de los jugadores, que no fue el deseable durante todo el encuentro. Se adelantó Brasil con un autogol de Fernando Astengo a los cinco minutos del segundo tiempo, lo que aumentó la tensión de la “Roja” que fue desaforadamente por la victoria, pero con mucho más corazón que cabeza, incluso Brasil tuvo el segundo gol en una jugada de Bebeto, que le sacó Rojas cometiendo infracción al jugar la pelota con las manos fuera del área el meta chileno. Pero este partido solo podía acabar incendiado y así fue. A los treinta y ocho minutos del segundo tiempo, Jorge Aravena le pidió la pelota al colegiado colombiano Jesús Díaz. Este aún no se sabe muy bien por qué, se la dio y mientras estaba todo el equipo brasileño protestando la decisión del juez de la contienda, Aravena tocó en corto para Ivo Basay, que convirtió el gol del empate, enloqueciendo a todo el banquillo “verdeamarelho” con su técnico Sebastiao Lazaroni a la cabeza.

Como no podía ser de otra manera, los incidentes ocurridos acarrearon sanciones para la Federación chilena, que tuvo que jugar en Argentina su partido eliminatorio contra Venezuela, el otro rival del grupo 3 de clasificación a Italia 1990. Así llegamos a los días previos de ese definitorio Brasil-Chile, en el que quien ganara iba al mundial, valiéndole el empate a Brasil por su mejor diferencia de goles con respecto del combinado andino. Mientras todo Chile estaba ilusionada con la posibilidad de disputar de nuevo una fase final de la Copa del mundo. El ambiente que reinaba en el seno de los dirigidos no era ni remotamente parecido, no tenían ninguna confianza en sus posibilidades y solo pensaban en cómo sacar ventaja con alguna picardía para jugar un nuevo partido en territorio neutral. La idea surgió dos días antes del partido en pleno complejo deportivo Juan Pinto Duran.

Foto: goal.com
En una charla entre los dos capitanes, Rojas y Fernando Astengo, se llegó al pacto de que a la primera cosa rara que ocurriera retiraban al equipo. Era difícil que pasara algo puesto que el público en el estadio de Maracaná está lejos del césped, pero aun así siguieron con el pacto, ayudados por el kinesiólogo Alejandro Koch y el utilero Nelson Maldonado. Además el enrarecido ambiente de lo que rodeaba al partido tampoco ayudó demasiado a que hubiera la deportividad deseable. Tanto el técnico Sebastiao Lazaroni, el cual afirmó que preparaba a sus jugadores “para una guerra” ese día, como la prensa chilena que acusaba al presidente de la FIFA de una posible intervención para que Brasil no fuese eliminada ese día, inflamaron aún más el ambiente de lo que estaba, puesto que los incidentes del partido de ida le acarrearon un partido de destierro a Chile, que les pudo costar el perder la diferencia general de goles ante Brasil.

Las horas previas al partido se desarrollaron con normalidad, solo alterada por la despedida que la afición chilena brindó a su selección, antes de partir a Río de Janeiro. Fue una normalidad tensa, puesto que el operativo policial fue tremendo, pero normalidad al fin y al cabo. La delegación chilena pasó la noche sin mayores problemas y pudo realizar todas sus rutinas con normalidad. Llegado el partido se desarrolló con bastantes problemas para el combinado andino, puesto que apenas pudo salir de su terreno de juego en el primer tiempo, sufriendo especialmente con las subidas al ataque de los laterales brasileños, sobre todo Branco que obligó a Rojas a hacer una parada estratosférica, una de las varias que hizo durante el primer tiempo, retrasando lo que a la postre sería inevitable, y que llegó a los cuatro minutos de la reanudación cuando Careca ganó la partida a los centrales chilenos para internarse en el área de Rojas y batirle con un disparo cruzado, que el “Cóndor” alcanzó a tocar pero no lo suficiente como para impedir el tanto. De ahí en adelante el partido siguió sus cauces normales, con Chile buscando los dos goles que necesitaba pero sin ideas, hasta que llegó el minuto veinticinco del segundo tiempo, momento en el que Rosenery Mello (que luego se hizo famosa posando para Play Boy), lanzó al campo la bengala que compró en las inmediaciones del estadio, que curiosamente era de la marca Cóndor.

Foto: linked2play.com
Tras el lanzamiento de la bengala, que Roberto no observa, pero que intuye por la humareda que desprende, el portero chileno se deja caer en el suelo, profiriéndose un corte en la cabeza para hacer creer al mundo que la bengala lo había herido con una cuchilla que tenia escondida en sus guantes. Tras la escena, sus compañeros corrieron desaforadamente a ayudarle, entrando todo el mundo primero en estado de shock, brasileños incluidos porque se enfrentaban a la posibilidad de quedarse fuera del mundial, de la peor manera posible, por culpa de graves incidentes protagonizados por su torcida. Por suerte para los brasileños, un fotógrafo argentino, Ricardo Alfieri Jr, había tomado cuatro o cinco fotos del suceso que demostraban la farsa, produciéndose así la caza del cóndor, que custodiaba la portería chilena. Antes de que esta fuera demostrada, los compañeros de Rojas retiraron en andas a su portero al vestuario, para negarse a salir a jugar aduciendo falta de garantías sobre su seguridad, obligando al colegiado argentino Juan Carlos Loustau, a dar por concluido el partido. Tras esto, los nervios se apoderaron de todos, mientras todo Chile clamaba justicia de manera poco cívica. Se apedreó la embajada brasileña así como sucursales de VARIG en Santiago. Mientras tanto Ricardo Teixeira, presidente de la CBF, buscó denodadamente a Ricardo Alfieri para que le diera esas fotos que demostraban la farsa. Teixeira llegó a amenazarle incluso con no dejarle salir del país, tras una tensa espera (y un arreglo económico que resarciera al medio para el que trabajaba Ricardo, el cual asumió la cadena Globo) por el revelado de las fotos. La verdad sobre el incidente salió a la luz, demostrándose que Rojas había mentido, por lo que se dio automáticamente la victoria por 2-0 a Brasil, descalificando a Chile de las eliminatorias mundialistas de 1990 y 1994, puesto que abandonaron la cancha sin justificación ninguna.

Foto: blogs.as.com
Las sanciones no quedarían solo ahí, cuando Ricardo Rojas fue a declarar sobre el incidente y supo que la CBF había presentado a FIFA como prueba esas fotos, entro en múltiples contradicciones, sin desdecirse sobre el hecho de que había sido agredido por la “Fogueteira do Maracaná”, lo que obligo al máximo organismo internacional a sancionarle a perpetuidad sin poder participar en torneos internacionales, aunque no fue el único sancionado. Orlando Aravena, técnico de aquella selección fue sancionado por un periodo de cinco años y Fernando Astengo por un periodo de cuatro, otros cómplices del suceso como Koch o Maldonado también fueron sancionados. 

Varios meses después, en una extensa entrevista concedida al diario La Tercera, el “Cóndor” acabó admitiendo su culpa en todo este entuerto, pidiendo disculpas a todo un país, buscando tal vez una segunda oportunidad en el mundo del fútbol que por aquel entonces veía muy lejana, pero que le acabo llegando de parte de quien seguramente menos esperaba. En 1993 Tele Santana le contrató como entrenador de porteros del Sao Paulo, cargo que aceptó encantado, devolviendo además con sus conocimientos buena parte del daño que hizo a su club como jugador, que lo despidió tras el incidente, formando a uno de los grandes ídolos del Tricolor como es Rogerio Ceni. Su trabajo fue de tal calidad, que es ídolo en la entidad paulista, de la que también fue entrenador del Sao Paulo durante unos meses, siguiendo las enseñanzas de su mentor al otro lado de la raya de banda,  Tele Santana, que no solo demostró una gran bondad posibilitando la rehabilitación de una persona, sino que dejó entrever también un gran ojo para saber rodearse, lo que le ayudó mucho en su paso como técnico del Sao Paulo.

Foto: latercera.com
Nunca conoceremos toda la verdad de cómo se urdió esta trama, muy probablemente varios personajes de la misma se llevarán secretos a la tumba, pero sí sabemos que incomprensiblemente Rojas truncó una carrera profesional realmente increíble, puesto que había fuertes intereses de prestigiosos clubes europeos como el Real Madrid o el Atlético de Madrid por sus servicios. Se llegó a afirmar que tenía un pre-contrato con la entidad de Concha Espina para el verano de 1990. Lo único seguro es que en Europa perdimos la posibilidad de ver a un portero como no hubo muchos en su época.