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Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Julen Basagoiti. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Xavi al Athletic?


Xavi Hernández está disputando su última temporada como jugador del Barcelona. Al final del curso dejará la entidad, y parece ser que dará sus últimos coletazos en el extranjero (Qatar, USA,..).

En una reciente entrevista, declaró que le daba pena no haber podido jugar dos años en el Athletic. Y yo pensé: “a mí también me da pena”.

Sabido es que el club rojiblanco tiene una política de jugar únicamente con jugadores vascos. Hace años la regla se suavizó un poco y se estableció que podían formar parte de la plantilla del primer equipo aquellos futbolistas que fueran vascos o se hubieran formado en Euskadi.

¿Estoy abogando por fichar jugadores extranjeros? No. No lo hemos hecho nunca, y sería un error empezar con una práctica en la que no tenemos ninguna experiencia. El Athletic tiene 8 títulos de Liga y 24 de Copa. Y lo que es más importante aún, ha jugado todos los años en Primera, sin descender nunca a Segunda. Solo el Real Madrid y el Barcelona pueden decir lo mismo.

Y todos esos éxitos se han basado en un modelo que tiene sus limitaciones (como no poder traer jugadores de otros lugares), pero que también tiene sus ventajas, como una implicación mayor de los futbolistas con la entidad y un apoyo incondicional de la afición hacia su equipo (¿cuántos puntos habrá conseguido la hinchada en San Mamés?).

Pero los tiempos cambian. Estamos en un mundo globalizado donde la movilidad de las personas ha aumentado exponencialmente. Y si queremos que nuestra sociedad progrese, obligatoriamente tendrá que ser abierta e integradora.

Sería maravilloso que premios Nobel, profesionales cualificados, grandes investigadores o empresas punteras quisieran establecer su vida y actividad en Euskadi porque encuentran las condiciones ideales para desarrollar su trabajo (además de ser un lugar precioso en donde se come muy bien). El nivel de progreso y de bienestar de nuestra sociedad subiría espectacularmente.

Y el Athletic no puede ser ajeno a esa sociedad a la que pertenece. Más aún después de haber sido uno de los pocos lugares de unión y encuentro en un país muy dividido por cuestiones políticas.

Está muy bien ser un club único en el mundo. Hay que reforzar esa apuesta. Sin embargo, el modelo está incompleto mientras no se termine de definir un proyecto para la institución: una visión, una misión y unos valores, entre los que tiene que estar el fair-play, la honradez o el compromiso con el desarrollo integral de las personas que forman parte de la entidad, pero también la ambición de conseguir los mayores logros en las competiciones en las que se participe (sin renunciar a nada). El modelo está incompleto porque los proyectos suponen compromiso, y ciertos compromisos dan pavor, sobre todo a los mediocres.

Yo abriría la posibilidad de jugar en el club a jugadores como Xavi, cuya trayectoria brillante no tiene discusión. Esta nueva vía no está exenta de riesgos, y a veces nos equivocaremos. Pero no tengo ninguna duda de que el beneficio para el club y para la sociedad vasca sería infinitamente mayor.

sábado, 25 de abril de 2015

Lo que la final de Copa ha puesto de manifiesto


Queda poco más de un mes para que se dispute la final de la Copa del Rey. Será el 30 de mayo en el Camp Nou. Allí se verán las caras el Athletic y el Barça.

Todavía estoy asombrado de todo el proceso que ha habido para designar la sede. Ha habido finales que se han jugado en el campo de uno de los contendientes, pero creo que es la primera vez en la historia del fútbol que la sede se designa al final, cuando se sabe cuáles son los equipos que la van a jugar. ¡Increíble!

Cuatro entidades han quedado retratadas de mala manera

La primera, la FEDERACIÓN. ¡Qué manera de maltratar el torneo más antiguo de España! ¡Qué manera de honrar la figura del Rey! Año tras año se repite la misma historia, y no hay forma de cambiar el modo de actuar. Con lo fácil que sería determinar el número de estadios susceptibles de acoger el evento, y asignar al principio de la temporada la sede de la final, con designación de obligada aceptación para el club. 

Porque, así como en Europa son muchas las alternativas que hay a la hora de fijar una sede, en España no son tantas (por cuestiones de aforo, estado de la instalación, capacidad hotelera de la ciudad,…). No llegará a 10 el número de campos donde se pueda jugar una final. Así que, una vez tomada la decisión, la aceptación es de obligado cumplimiento para el anfitrión. En caso de negarse, nada como sancionar con la expulsión de la competición. Es mucho dinero el que está en juego.

En segundo lugar, ha quedado retratado de mala manera el REAL MADRID. El Santiago Bernabéu era la opción perfecta. Segundo campo más grande del país, ciudad equidistante para ambos equipos, todos los servicios de la capital de España… Sin embargo, no ha sido posible por la negativa de Florentino Pérez.

El presidente merengue siempre habla del señorío y los valores del club, pero a la hora de la verdad nos encontramos ante un auténtico acomplejado. Cada verano intenta demostrar que es quien “la tiene más larga”, haciendo los fichajes más caros de cada temporada (hay informaciones que anuncian la contratación de Pogba, jugador francés de la Juventus de Turín, a cambio de 100 millones de euros). Su negativa, con la excusa de que no quería que en su campo se pitara el himno nacional, es una muestra más de ese complejo de inferioridad.

En tercer lugar, ha quedado retratado el BARCELONA, club experto en hacer lo contrario de lo que dice. Durante años nos han querido vender la moto de la confianza que tienen en la Masía y en el estilo de juego propio e innegociable, pero a la hora de renovar el equipo campeón forjado por Guardiola han fichado mucho (y caro), sin dar apenas oportunidades a sus jóvenes promesas. 

Afirmaron públicamente que no querían jugar la final en su estadio, pero Joan Gaspart, dirigente federativo, contó, una vez designada la sede, la maniobra encubierta que habían preparado para llevarse el gato al agua.

El fiscal que lleva en los tribunales el caso Neymar ha pedido penas de prisión para Rosell y Bartomeu. Desde Barcelona se apela al victimismo y a la “persecución” desde Madrid. Pero la única verdad es que para hacer el fichaje del brasileño se utilizaron ¡siete contratos! La finalidad no puede ser otra que la de ocultar información económica (a Hacienda, a los poseedores originarios de sus derechos federativos,…). Bartomeu, para más inri, justificó el encarecimiento del fichaje en la petición de Tito Vilanova, que por desgracia no está aquí para defenderse. En esas manos está el club culé. Sin comentarios.

En cuarto lugar, queda mal retratado el ATHLETIC, y en especial, Josu Urrutia, su presidente. Una vez más ha quedado demostrado que el cargo le queda grande. Dejarse meter un gol así lo dice todo. Incapaz de establecer lazos de complicidad con nadie, siempre aparece en sus escasas ruedas de prensa, en las que apenas dice nada,  con gesto serio y antipático. Es lo que tiene elegir a personas que no han demostrado nada profesionalmente antes de acceder a un cargo como el que ostenta el ex-jugador rojiblanco.

A ver si por lo menos tenemos suerte y vemos un partido disputado en el césped. Porque las dos últimas finales entre ambos equipos se las llevó el Barça por incomparecencia rojiblanca (estar, estaban, pero jugar…).

Julen Basagoiti (@jbasagoiti)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Decisiones ante el fracaso


Este verano de 2014 se han disputado los Mundiales de fútbol y baloncesto. Alemania y USA han sido sus respectivos vencedores. España no ha obtenido en ninguno de ellos los resultados que se esperaban (recuerdo que la eliminación de la selección de fútbol en Brasil me coincidió con un viaje a Senegal. La televisión francesa tituló la caída de España con un expresivo “¿fin de la hegemonía?”), y las críticas y peticiones de dimisión o relevo de los seleccionadores no se han hecho esperar, con poco éxito hasta el momento: Vicente del Bosque y Juan Antonio Orenga continúan en sus cargos (el primero, salvo cataclismo, cumplirá otro ciclo de dos años, y el futuro del segundo está en el aire en estos momentos).

Una de las máximas que más he escuchado desde que estalló la crisis económica en 2008 es la de “dar la bienvenida a los fracasos”. Normalmente, se toma como referencia el modelo de USA (donde hay una gran cultura del emprendizaje) y donde se apoya especialmente a aquellas personas que han tenido unos cuantos fracasos en el pasado porque se supone que, de esa manera, habrán aprendido de sus errores y crearan nuevas empresas (o proyectos) exitosos en el futuro. Esa filosofía parece que no vale para el deporte (sobre todo, en España, donde fracasar es, todavía, un estigma).

Los dos combinados nacionales venían de una serie de años exitosos. En fútbol se llegaba a Brasil con la condición de defensor del título de Sudáfrica 2010, además de haber vencido en las dos últimas Eurocopas (algo que nadie había logrado jamás). Y el equipo de basket era el único que había hecho algo de sombra a la selección norteamericana, con el recuerdo de las dos últimas y disputadas finales olímpicas de Pekín 2008 y Londres 2012, o la obtención del Mundial de Japón en 2006. 6 y 8 años, respectivamente, en la cima.

Pero los años pasan, sobre todo en el deporte. Y ambos equipos han ido envejeciendo. El problema quizás era más palpable en el equipo de fútbol, con jugadores como Xabi Alonso, Xabi Hernández, Villa, Casillas o Fernando Torres que habían superado claramente la treintena y que, a su vez, ya no tenían el mismo protagonismo en sus respectivos equipos. Los chicos del baloncesto venían también de estar durante 8 años seguidos peleando por todo, con el desgaste que ello supone. Y los entrenadores han optado por jugar con aquellos que habían conseguido la gloria en el pasado, dejando fuera a nuevos valores más pujantes.

Los resultados han sido los que han sido, y ya no hay vuelta atrás. Frente a la opinión en caliente de cese de los seleccionadores, hay que tener la cabeza fría para hacer un análisis sosegado y tomar las decisiones correspondientes. Siendo Del Bosque y Orenga dos personas totalmente distintas (edad, experiencia, logros obtenidos, carácter,…), lo primero que habría que considerar es si ellos se ven preparados y con ganas para afrontar la tarea de renovar ambos combinados. El primero ha manifestado en varias ocasiones que sí (y ya está inmerso en la liguilla de clasificación para la Eurocopa 2016), y el segundo parece que no tiene intención de marcharse.

Ante esta la situación, yo soy partidario de tener paciencia, hacer una apuesta a largo plazo y aguantar las derrotas y los sinsabores que van a surgir. Es lo que hizo Alemania tras su fracaso en la Eurocopa de Portugal 2004. Se trazó un plan de trabajo con inversión en las escuelas de formación de jugadores, se renovó el equipo, y se apoyó a los dos únicos seleccionadores que ha habido desde entonces, Jürgen Klinsmann (que abandonó, por iniciativa propia, el equipo nacional tras el Mundial de 2006 para entrenar al Bayern) y Joachim Löw. La recompensa: una gran hornada de jugadores talentosos y el título en Brasil. Porque en el deporte, también, los proyectos fundamentados en el largo plazo y establecidos con sentido común terminan por dar resultados.

 @jbasagoiti