• This is Slide 1 Title

    This is slide 1 description. Go to Edit HTML and replace these sentences with your own words. This is a Blogger template by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com...

  • This is Slide 2 Title

    This is slide 2 description. Go to Edit HTML and replace these sentences with your own words. This is a Blogger template by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com...

  • This is Slide 3 Title

    This is slide 3 description. Go to Edit HTML and replace these sentences with your own words. This is a Blogger template by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com...

Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Alexis Aguilar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Alexis Aguilar. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2015

Gracias por mi nombre, mamá


Atrás quedaron los años en los que los niños tenían que recordar nombres como ‘Gento’, ‘Hugo Sánchez’ o ‘Pirri’. De esa época ya han pasado varias décadas y, como en todo, la globalización se ha hecho presente en el deporte rey europeo.

Es evidente que siempre ha habido nombres extraños en el deporte. Casi cada país tiene sus propios apellidos “curiosos”. En Alemania encontramos uno de los ejemplos más interesantes: el Borussia Dortmund. En el Dortmund, hace 4 años se fichó a un joven polaco llamado Robert Lewandowski. El nombre en su camiseta era tan largo que hubo que extender sus márgenes de la camiseta en relación a otros compañeros; pero Robert no era el único de su club que tenía un nombre “curioso”. Es más, desde 2007 en el propio Borussia Dortmund jugaba un joven que se llamaba Jakub Błaszczykowski. Los locutores tardaban más en dar la alineación del Borussia que dar la de cualquier otro equipo. Y no sólo es que los apellidos fuesen largos, sino que también difíciles de pronunciar (siempre pensándolo desde un punto de vista peninsular, claro está). Mkhitaryan, Aubameyang, Großkreutz o Papastathopoulos son algunos de los actuales integrantes del equipo alemán.

Pero no sólo en Alemania aparecen estos nombres tan complicados a nuestra pronuncia. A Inglaterra también ha llegado la “globalización” de los jugadores. Szczęsny, el portero polaco del Arsenal también nos complica bastante la vida por su apellido “Sí sí, el portero ése, el del nombre raro… mhhh ¡el ‘chesnik’!”.

Y ya no es que sea difícil tratar con los nombres y apellidos extranjeros, es que hasta los de habla hispana nos complicamos nosotros mismos la vida. Uno de los fichajes más sonados de la campaña 2014-2015 ha sido el de James Rodríguez. ¿Cuál es la diferencia entre LeBron James (estrella de la NBA) y James Rodríguez para que sus nombres sean exactamente iguales, pero a la vez tan diferentes? Muchos nombres en Latinoamérica se “españolizan” en su pronunciación, es el caso de James, Jason, John, entre otros. ¿Imagináis al propio Błaszczykowski pronunciado a la “española”? Se me traba la lengua sólo de pensarlo.

Ahora bien, os reto a hacer una reflexión: imaginad un 11 en el que todos los integrantes compartan una peculiaridad. En mi caso, todos tienen apellidos de adjetivos calificativos. Riesgo en portería (la portería nunca es un seguro); línea de defensa para Cuadrado (alguien debe marcar el territorio, y ¿quién mejor que alguien que va al gimnasio?), Maduro (la experiencia es una virtud), Rojo (¿indicará que corre durante todo el partido y la sangre se le acumula por el cansancio?); mediocentros: Señor (un caballero ante todo), Guardado (alguien debe ser el equilibrio entre la defensa y el ataque, seguro que vigila la retaguardia), Lentini (no todos pueden ser como Rojo), Marica (me abstengo de comentar); en ataque Soldado (un experimentado “killer” de guerra), Immobile (otro que no puede moverse demasiado por el campo) e Inutile (porque no en todos los equipos podemos tener a los mejores).

¿Os atrevéis a completar el reto?

Artículo escrito por: @Parrupa

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Si bebes, no arbitres


Ya lo dice la DGT: “Si bebes, no conduzcas” y qué mejor conductor hay en un partido de fútbol que el árbitro. Debería ser condición ‘sine qua non’ que las personas que beban no tengan que hacer en las horas siguientes ningún tipo de actividad que tenga a personas a su cargo.

Pero pongámonos en situación: domingo a las 12 del mediodía de un campo de tercera categoría territorial (en este caso tercera catalana). Estaba trabajando en la radio, cubriendo el partido, como cualquier otro día de domingo cuando comenzó el tremendo y lamentable espectáculo que podéis imaginaros. Algo ya olía raro desde el calentamiento, y es que el árbitro llegó al campo 4 minutos antes del saque inicial y todo fueron prisas y correcalles de última hora. Transcurría el partido sin más incidencias, hasta que en el minuto 5 el árbitro paró el juego para refrescarse (sí es cierto que había 28 grados y un sol de justicia pero parecía raro). La actitud del árbitro hacía sospechar que no estaba en óptimas condiciones porque se inventó dos penaltis a favor del equipo local, uno de ellos ¡3 metros fuera del área!. Con el resultado de 1-1 se llegó al descanso. En el intermedio se me acercó el delegado para comunicarme que el partido quedaba suspendido porque el colegiado “estaba indispuesto”. Durante la retransmisión, incidimos bastante en su estado de embriaguez; tanto que diversas personas se dirigían al delegado diciendo “en la radio están hablando de que el árbitro va borracho” y efectivamente, fue así. Se comunicó la situación a la FCF (Federación catalana de fútbol) y ellos llamaron a los Mossos d’Esquadra para hacer soplar al colegiado. Éste se negó a soplar ya que al no ser “un peligro vial” no pueden hacerte la prueba. Tras media hora encerrado en la caseta de los árbitros salió y pudimos hacerle un par de preguntas sobre su estado a lo que nos contestó con “el desayuno me ha sentado mal. Yo creo que es un golpe de calor”. Puede que fuera un golpe de calor porque minutos después se desplomó sin llegar a perder el conocimiento y requirió de ayuda médica. Una ambulancia rápidamente se presentó en el campo y fue evacuado al hospital más cercano donde le hicieron un lavado de estómago. Los entrenadores, por suerte, se tomaron a broma lo rocambolesco de la situación y disputaron el encuentro pasadas un par de semanas.

La moraleja de esta historia es que puedes salir de fiesta (en estas categorías los árbitros suelen tener entre 20 y 25 años) pero nunca debes descuidar tus obligaciones. Si todos hiciéramos lo mismo, quién sabe qué nos podría pasar. Viviríamos en una sociedad más caótica, más desordenada y, sin duda, más peligrosa.

Artículo escrito por: @parrupa

lunes, 1 de septiembre de 2014

El equipo de nuestra casa


En 1903 hubo grandísimos acontecimientos históricos: la cesión de Guantánamo a EEUU por parte de Cuba, salió a la venta el primer panfleto del ABC (¡hay que ver la de años que lleva la prensa escrita de nuestro país!), se creó la empresa Harley-Davidson y, sobre todo, se fundaron muchos clubes de fútbol (deporte emergente en aquella época). La historia que os voy a relatar es la del tercer club de fútbol más grande de Catalunya (¡ojo, que no lo digo yo, que lo dice la Wikipedia!), el Centre d’Esports Sabadell.

Situado en el Vallés Occidental, a 20 km de Barcelona, se encuentra la ciudad de Sabadell, cuyo equipo de fútbol heredó el nombre de la propia ciudad. Su indumentaria era a rayas verticales, muy parecido a la zamarra que ahora visten los jugadores del Espanyol, por ejemplo. En los inicios del fútbol, muchos clubes (por no decir la gran mayoría) poseían rayas en su indumentaria, no hay más que mirar la primera camiseta del decano del fútbol español, el Recreativo de Huelva.

A partir de 1913, el Sabadell adoptó un estilo de vestimenta un tanto peculiar: los arlequines. ¿Qué son los arlequines? Bien, los arlequines eran personajes pintorescos de la edad media a los que se les reconocía por su vestimenta, ya que siempre llevaban rombos y cuadros de colores llamativos en sus ropas. Así el Sabadell estampó 4 cuadrados en su camiseta: dos blancos y dos azules para su equipación de local.

La Nova Creu Alta es el estadio del CES. Si me permitís ponerme un poco ‘abuelo cebolleta’ recuerdo que cuando era pequeño y el Sabadell jugaba aún en tercera división (hace unos 15 años aproximadamente) nos colábamos en el estadio por las barras que tiene la tribuna principal. Éramos tan pequeños que cabíamos entre los barrotes de hierro y nadie nos veía, o quizás no nos querían ver. Cuando no podíamos colarnos por la tribuna, entrábamos por cualquiera de los otros 4 accesos al campo y una vez en la grada, saltábamos al terreno de juego y desde ahí accedíamos a la tribuna, sobre todo los días que llovía. Eso es lo bueno de la afición de este equipo: llueva, truene, nieve o caiga el sol sobre sus cabezas, los jugadores siempre se sienten arropados por su público; y no es que el campo sea precisamente pequeño, la verdad… ¡caben 20.000 personas! Sí, sí, veinte mil personas una al lado de la otra.

Aunque tengo que decir que realmente en la época dorada del club, había más de 20.000 almas en el campo. Porque, como seguramente no sepáis, el Sabadell jugó en primera división; ¡y no sólo eso, sino que también jugó en competición europea! Llegó a participar en la Copa de Ferias (lo que ahora entenderíamos por un sucedáneo de la UEFA, o como quieren que la llamemos ahora, la UEFA Europa League). En los partidos contra los grandes equipos (Real Madrid, Barcelona, Athletic, Atlético de Madrid, etc.), la gente se subía a los focos de 50 metros para observar desde allí el partido. Las vallas de publicidad tampoco quedaban exentas de público y se abarrotaban para no quitar ojo de lo que ocurría en el césped.

Actualmente el Sabadell milita en segunda división tras su ascenso en 2011 y a punto estuvo de jugar el play-off de ascenso a la Liga BBVA la temporada 2013-2014. Por toda su historia, por todos sus momentos, por todas las aventuras que se vivieron, por las aventuras que todavía se viven, por las que se seguirán viviendo, por todos los chavales que, orgullosos, son del Sabadell (lo dicen ellos: “¿Yo? Del Sabadell. Y puede que también un poco del Barça”), por los que gritaron en aquella Copa de Ferias, por los que gritaron al proclamarse subcampeones de la Copa, por los que gritarán (espero) este año el ascenso a primera división; por todos ellos y por más, hoy, más que nunca, ¡viva el fútbol de nuestra tierra! 

Artículo escrito por: @parrupa