• This is Slide 1 Title

    This is slide 1 description. Go to Edit HTML and replace these sentences with your own words. This is a Blogger template by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com...

  • This is Slide 2 Title

    This is slide 2 description. Go to Edit HTML and replace these sentences with your own words. This is a Blogger template by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com...

  • This is Slide 3 Title

    This is slide 3 description. Go to Edit HTML and replace these sentences with your own words. This is a Blogger template by Lasantha - PremiumBloggerTemplates.com...

Mostrando entradas con la etiqueta Real Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Real Sociedad. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2015

Eduardo Chillida: El portero del aire


“Yo he tenido muy en mente toda la vida lo que he aprendido del fútbol. La gente se ríe cuando digo esto, pero en el fútbol yo aprendí muchas cosas que he utilizado después en la escultura”.
Eduardo Chillida (1924-2002): escultor universal y portero de la Real Sociedad

En el arte, en el fútbol, posiblemente en la vida, casi todo se puede aprender, pero nada o casi nada se puede enseñar.

Todos conocemos a Eduardo Chillida como posiblemente el escultor español más importante de todos los tiempos. Como el autor de ese magistral peine del viento, que acaricia el espacio y el tiempo de San Sebastián, recibiendo sin descanso las olas y los vientos frente al horizonte inalcanzable: “No vi el viento, vi moverse las olas, no vi el tiempo, vi caerse las hojas”, diría el artista para definir ese diálogo preñado de preguntas, entre el acero y las fuerzas de la naturaleza.

Pero Chillida también fue espacio y tiempo en el mundo del fútbol. Portero esculpido y forjado en las playas de Donosti, debutó con la Real Sociedad el 27 de septiembre de 1942 en un partido contra Osasuna.

 Hijo de familia acomodada, no olvidemos que su padre Pedro Chillida fue presidente de la Real Sociedad entre 1942 y 1945, Chillida quiso ser arquitecto y preparó el ingreso a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, aunque abandonó por discrepancias con su idea y manera de entender la arquitectura, para volver al País Vasco y dedicarse al fútbol gracias al legendario entrenador txuri urdin Benito Díaz ( Tío Benito) que le fichó recién llegado a la Bella Easo tras su periplo en el Girondins de Burdeos.

La Real Sociedad era por entonces un equipo ascensor. No está de más recordar que en los 40, en plena posguerra, la Real tuvo que vender para sobrevivir económicamente, lo que imposibilitaba la constitución de un bloque estable y competitivo. Tras la campaña de 1939/40, la Real Sociedad perdió a sus dos mayores promesas, el portero Ignacio Eizaguirre y el delantero Epi, que fueron fichados por el Valencia CF , llegando ambos a ser internacionales. Tras la nefasta temporada 41/42 en primera división en la que se cosecharon unos paupérrimos 12 puntos en 26  partidos, la temporada 42/43 fue la del ascenso. Esa temporada el portero fue un prometedor Eduardo Chillida.

Chillida jugó los catorce partidos de liga como titular encajando dieciséis goles. La Real se impuso en su grupo, y luego superó en la liguilla final a Real Valladolid, Sporting de Gijón, SD Ceuta y Jerez CF. La Real Sociedad consiguió aquel año el ascenso directo a Primera División al quedar segundo tras el Sabadell. Sin embargo, una sucesiva cadena de lesiones fue debilitando su menisco, hasta su último partido contra el Valladolid en el que se retiró lesionado tras chocar con el potente delantero Fernando Sañudo.

Aunque entonces se habló de rotura meniscal, por la evolución y largo tratamiento con cinco intervenciones quirúrgicas, con el tiempo se especuló que probablemente sufrió una compleja lesión de ligamentos cruzados y meniscos de la rodilla. La realidad es que en el encuentro de reaparición, precisamente contra el Real Madrid, la lesión se reactivó en el que fue su último partido.

Aquellos escasos catorce partidos fueron suficientes para que le echara el ojo el FC.Barcelona, y que fuera pretendido por un Real Madrid en el jugaban conocidos vascos como Alsúa, Arzinegui o Querejeta. El Real Madrid de entonces, si bien había endosado al Barcelona un histórico 11-1 el la Copa del Generalísimo, andaba errático en una Liga en la que acabó el 10º. Pero coincidiendo con la llegada de Santiago Bernabéu en 1943, que fue presidente durante los siguientes 35 años, se estaban poniendo los cimientos de lo que llegaría a ser históricamente el club. Lo que hubiera podido nacer si esas negociaciones hubieran fructificado (y sobre todo si Chillida no se hubiera retirado con sus escasos 19 años), nunca lo sabremos, aunque resulta evocador imaginarlo.

El gato Chillida explicaba que el fútbol es un espacio bidimensional, y que el área y el marco de la portería constituyen la única realidad tridimensional de un campo, un diedro, para concluir que posiblemente las cualidades para ser un buen escultor y un buen portero son prácticamente las mismas… y así se lo relataba al cineasta Gonzalo Suárez: “En la portería aprendí cosas nuevas sobre el espacio y el tiempo, porque en ese lugar están actuando, y de qué manera. La portería es la única zona tridimensional del campo. Donde ocurren todos los fenómenos activos del fútbol es en el área y en la portería”.

Su inteligencia también la puso al servicio del fútbol: “Hubo un momento en el que intenté todavía, después de cinco operaciones, volver a jugar, poco a poco. Entonces ya no tenía la posibilidad de moverme con la velocidad que me movía antes ni de usar una pierna al mismo nivel que la otra. Por eso, cuando me tenían que tirar un penalti en los entrenamientos con Benito Díaz, que es el que me cogió a mí para la Real, me colocaba, no en el centro de la portería, sino un poco más a la derecha. Ellos debían pensar que estaba tan nervioso que me estaba colocando mal. Yo les dejaba tirar y sabía que lo iba a tirar por la izquierda, y paraba muchos penaltis”.

Su obra más importante relacionada con el fútbol fue el gran mural que le encargaron para el estadio de fútbol de Atocha en San Sebastián, del que sólo se conservan los dibujos preparatorios.

En una larga entrevista concedida a la periodista mexicana Sanjuana Martínez, Chillida a sus 77 años hablaba de fútbol. “Si no me lesiono, yo sería entrenador, en vez de escultor (…). Después de la lesión no podía saltar como antes (…) Cosas como estas tienen que ver con el espacio, el tiempo, la velocidad y la geometría, porque cuando un portero sale a buscar al delantero está reduciendo el tamaño de la portería”.

 Chillida dejó de ser portero para convertirse en posiblemente el escultor español más universal de todos los tiempos. ¿Se imaginan qué portero podía haber legado la historia, si no se hubiera lesionado ese genio que vivió obsesionado, no por el ángulo recto, sino por el ángulo que hace el ser humano con su sombra? Ese genio, que en su infinita modestia y pasión por su trabajo, era capaz de tener en la mente esta reflexión qué él mismo acuñaba cada mañana antes de ponerse a domar el aire, para forjarlo desde el hierro, espacio y tiempo:

 Tengo las manos de ayer, me faltan las de mañana.

 Qué portero perdió el fútbol, pero qué artista ganó la humanidad.

@crodrigo999

Cuando ETA condiciona tu carrera

Fuente: marca.com

Con cinco años la niñez de Eñaut llegó a su fin. Mientras dormía en su cuarto soñando con convertirse en jugador de la Real, unos desconocidos entraban en su cuarto para sacarle en brazos de la cama y llevarle a casa de su abuela. Aquella noche escuchó golpes, gritos y disparos y pudo ver mientras le sacaban de su habitación a su padre, su madre y los tres hombres que llevaban un par de días viviendo en su casa siendo detenidos por esa gente tan extraña que acababa de asaltar su casa. Era 16 de abril de 1989 y la Guardia Civil acababa de asestar un duro golpe al Comando Eibar de ETA en Ondarroa.

Ese niño no era otro que Eñaut Zubikarai, actual guardameta de la Real Sociedad, y tardó varios años en volver a ver a sus padres, Kandido e Iñake, en libertad. A los dos se les acusó de colaboración con banda armada por ocultar a Iosu Ziganda Eneko, Juan Carlos Balerdi y Fermín Urdiain Txiki en su casa. Su padre reconoció que era colaborador de ETA desde hacía dos años, pero declaró que Iñake no tenía nada que ver. Aun así ella también pasó varios años en la cárcel sin poder pasar tiempo con su hijo fuera del centro penitenciario, aunque muchos menos que los 22 que pasó Kandido en la prisión de Alicante.

La familia Zubikarai recibía de esta manera un segundo duro golpe en menos de diez años ya que en 1980 Jesús María Zubikarai Badiola Jhisa, el hermano de Kandido, tío de Eñaut y simpatizante de Euzkadiko Ezkerra -escisión política de ETA a finales de 1970 que se integró en el PSOE-, era brutalmente asesinado a tiros por el Batallón Vasco Español, grupo terrorista de extrema derecha, en un atentado del que no hubo condena alguna hacia sus asesinos. Quizás fuera esto lo que empujaría a Kandido a enrolarse a ETA, o quizás no.

Fuente: marca.com

Toda esta espiral de violencia no llegó a salpicar al joven Eñaut, una persona educada, tranquila y humilde tal y como aseguran todos los que le conocen. Comenzó su carrera bajo palos en el equipo de su pueblo, el Aurrerá de Ondarroa, antes de ser fichado por la Real Unión de Irún para recalar en la Real Sociedad a los 19 años, donde ha desarrollado toda su carrera salvo un breve paréntesis en 2005, cuando estuvo cedido en el Eibar.

Pero viviendo con su abuela y con sus dos padres en la cárcel, la conciencia política del guardameta no podía ser inexistente como la de la mayoría de futbolistas y nunca ha escondido su militancia abertzale (izquierda nacionalista vasca). De hecho, siempre ha sido de los primeros en ofrecer su nombre y firmar manifiestos sobre la causa, bien fueran para la oficialidad de la selección de fútbol de Euskadi o para pedir la liberación de Arnaldo Otegi, injustamente encarcelado según el manifiesto. También participó en el más polémico de todos en 2006, el manifiesto de Ibaeta, que apoyaba la marcha que exigía unas mejores condiciones para los presos de ETA y en el que participaron multitud de deportistas vascos. Desde jugadores de la Real como Aranburu, Labaka o López Rekarte, hasta ex futbolistas de la talle de Iribar, Karmona, Sarriegi o Guarrotxena, pasando por otros deportistas relevantes de Euskadi como pelotaris, trontzalaris o aizkolaris.

Pero hubo un momento en el que la historia de Eñaut Zubikarai llegó más allá del Ebro y las fronteras mediáticas vascas. Fue en 2009 durante el Hartotxu Rock, festival de música para concienciar a la sociedad de la política penitenciaria hacia los presos de ETA, donde fue fotografiado sobre el escenario junto a cincuenta familiares de presos mostrando retratos de sus padres, madres, hijos, etc. encarcelados. Allí estaba Eñaut, sujetando una foto de su padre a punto de cumplir su condena de 22 años de prisión en Alicante. Ahí fue cuando se comenzó a conocer su historia fuera de Euskadi y cuando comenzaron los problemas para el guardameta de la Real Sociedad.

Fuente: libertaddigital.com

Fue dos años más tarde, en 2011, cuando la Real Sociedad recibió una oferta del Hércules para que Zubikarai se marchara cedido a Alicante y convertirse así en el guardameta titular del equipo que acababa de descender meses atrás. La directiva txuri-urdin decidió que era un buen momento para que el guardameta de 27 años pudiera rodarse en otro equipo y dejar de estar a la sombra de un incontestable Claudio Bravo, por lo que aceptó la oferta. Eñaut no se lo pensó mucho y también dio su visto bueno a este préstamo; era una gran oportunidad para poder estar al fin cerca de su padre.

Kandido Zubikarai seguía en prisión 22 años después. Debió haber salido en 2006, pero la famosa Doctrina Parot no se lo permitió hasta septiembre de 2011. Eñaut soñaba con jugar en Alicante sólo por poder vivir el momento de recibir a su padre a la salida del centro penitenciario de Fontcalent, pero entonces todo se torció inesperadamente.

Las redes sociales y correos del Hércules comenzaron a llenarse de mensajes, exigencias e incluso amenazas pidiendo que Eñaut no firmara por su equipo al ser hijo de un colaborador de ETA. Tal fue la presión ejercida por los aficionados que la cesión del futbolista fue imposible. Ambas partes anunciaron que se habían roto las negociaciones por discrepancias económicas, pero el club alicantino emitió en la nota que "cuando interesa un jugador nos fijamos en sus cualidades, no en si es de derechas o de izquierdas o si le gustan los hombres o las mujeres. Pero esto es un tema que puede herir la sensibilidad de mucha gente".

Finalmente, Zubikarai no pudo esperar a su padre a la salida de Fontcalent ni vistió la camiseta del Hércules, por lo que se quedó una campaña más en la Real Sociedad como suplente de Bravo. Aquel curso debutó con el conjunto txuri-urdin en Primera División y cuajó varias buenas actuaciones en Copa del Rey, pero para Eñaut su principal triunfo de aquella temporada fue volver a tener a su padre y a su madre juntos en casa por primera vez desde aquella noche de abril de 1989.

Artículo escrito por: Ernesto González