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viernes, 15 de mayo de 2015

La mayor historia de rivalidad de la NBA: Bird y 'Magic'

Fuente:animals-pics.com

Salt Lake City, 26 de marzo de 1979. Momento en que comenzaba uno de los más bellos duelos que recuerda el deporte. Una maravillosa lucha de poder que jamás el baloncesto podrá olvidar.

Earvin Johnson (Lansing, Michigan 14 de agosto 1959) había crecido en una familia pobre con seis hermanas y tres hermanos. El joven Earvin tenía la capacidad de aislarse tras un balón de basket, tras el cual forjaba su sueño. Para ello madrugaba cada mañana para poder jugar al basket antes de acudir al colegio. La alegría y sonrisa de aquel niño negro jamás le abandonó y poco a poco todo su talento no pasaba desapercibido.

Para Larry Joe Bird (Indiana, 7 de diciembre 1956), los inicios no fueron mejores que los de Earvin. De infancia turbulenta, las dificultades económicas sacudían su hogar día tras día. Su padre, Joe, alcohólico. Su madre difícilmente podía sostener a la familia. Así fue como el pequeño Larry se “escondió” tras un balón de basket. El baloncesto le dió a Larry el cobijo que necesitaba.

Los inicios del joven Earvin como baloncestista fueron formidables. Pronto destacaría en su instituto. Su liderazgo llevó a su High School a ser campeón. “Magic”, como ya era apodado, fue campeón estatal con balance de 27 victorias y una única derrota.

Por su parte, el joven Larry, más lejos de los focos mediáticos, se convertiría en el máximo anotador de la historia del instituto Springs Valley.

Ambos protagonistas llegarían paralelamente a su etapa universitaria con una amor en común: el baloncesto.

Larry llega a la Universidad de Indiana en 1976, un año antes había perdido a su padre por suicidio. Esta universidad contaba con el programa de baloncesto de mayor nivel del estado, dirigido por el mítico Babby Knight. Larry no es capaz de asumir el salto del su pueblo natal a tan prestigiosa Universidad. Esto le lleva a regresar a su pueblo y volver a comenzar de cero. Desde la más modesta Universidad de Indiana State llegaría a lo más alto. Ahí, Larry Bird mostraría su inmenso talento, su visión de juego. El rubio blanquecino de depurada técnica sorprendió a propios y extraños. No pasa desapercibido para los Celtics que lo eligen en 6ª posición del draft de 1978, que muy a pesar de los de Boston, ven cómo Bird decide aplazar un año su incorporación a la NBA para cursar el cuarto curso en su universidad.

“Magic” Johnson había llegado a la Universidad estatal de Michigan. Una Universidad que no destacaba por ser de las que mejor programas deportivos disponía. De hecho, llevaban 19 años sin competir por el NCAA. Esto lo cambió la llegaba de “Magic”.

Salt Lake City, 26 de marzo de 1979. La gran final de la NCAA que enfrentaba a la Universidad de Indiana State y la Universidad de Michigan State. Indiana State llegaba a la cita invicta, guiados por un “campesino” genial y fantástico de nombre Larry Bird. Los Spartans de Michigan iluminados por un joven virtuoso al que llamaban “Magic” Johnson.

Michigan State 75 – Indiana State 64



“No jugué nada bien. Era el partido más importante de mi vida y la peor derrota de mi carrera”

Larry Bird

Ese día el mundo descubrió a “Magic” Jonhson. Ese mismo año, Jonhson sería el primer drafteado por los Lakers. Ese mismo año, Bird se iría a Boston.



Ese mismo año, en aquella final del 26 de marzo, dos rivales se enfrentaban por primera vez. Némesis el uno del otro. Geniales paralelamente harían de su duelo el mayor espectáculo de la NBA durante años. Lakers Vs. Celtics, “Magic” Vs. Bird, son historia eterna del deporte. Una historia que forjó un rivalidad y sobretodo una eterna amistad.

Escrito por @oscargomesende

lunes, 1 de septiembre de 2014

¡El imperio (del basket) contraataca!


Uno, que ya es un poco “viejuno”, recuerda en su cabeza aquella estrofa de una canción de su adolescencia que martilleaba sus discotecas de turno de tarde, interpretada por un afamado grupo de la post-movida madrileña llamado Los Nikis y que rezaba algo como “…mira cómo gana la Selección, España está aplastando a Yugoslavia, por veinte puntos arriba…”.

La dedicatoria estaba relacionada con una heroicidad de la época, concretamente de las semifinales de la competición de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984 –competición a la que no asistió la extinta URSS por la devolución del boicot USA a los anteriores Juegos Olímpicos celebrados en Moscú en 1980-, y de la que en estos días se han cumplido la friolera de… 30 años.

Y aunque es cierto que el Baloncesto español ya había cosechado algunos éxitos como las medallas de plata en los Europeos de Suiza 1935 (perdimos la final contra Letonia), de España 1973 (perdimos la final contra Yugoslavia) y de Francia 1983 (perdimos la final contra Italia), e incluso después de haber hecho la machada de ganar por vez primera a los Estados Unidos de un tal John Pinone en el Mundial de Colombia en 1982, en donde acabamos en cuarto lugar tras perder otra vez contra Yugoslavia 119-117 por la medalla de Bronce, nuestro Baloncesto empezó a destacar en la sociedad española tras esos Juegos Olímpicos.

La Selección que consiguió la histórica medalla de plata olímpica en el Forum de Inglewood (el actual Staples Center casa de Los Angeles Lakers) aquel 10 de agosto de 1984 estuvo formada por Juan Antonio Corbalán, Ignacio Solozábal y José Luis Llorente –que sustituyó a Chichi Creus- (bases), Josep María Margall, Juan Antonio San Epifanio, Juan Manuel López Iturriaga y José Manuel Beirán –que debutaba en la selección cubriendo la baja de última hora de Chicho Sibilio- (aleros), Andrés Jiménez y Fernando Arcega (ala-pivots) y Fernando Martín, Fernando Romay y Juan Domingo De la Cruz (pívots). El Seleccionador era el mítico y ya fallecido Antonio Díaz Miguel, que estuvo 27 años en el cargo.

Enfrente, una selección de Estados Unidos que en nada se parecía a la de dos años antes en el Mundial de Colombia, y que estaba liderada por gente tan afamada y posteriores estrellas NBA  como Pat Ewing, Sam Perkins, Chris Mullin o un todavía universitario Michael Jordan. España sólo perdió dos partidos en todo el campeonato, y ambos contra el mismo rival: 101-68 en la fase de grupos y 96-65 en la final. El resto, victorias más o menos sencillas contra Canadá, Uruguay, Francia y China (en la fase de grupos), Australia (en cuartos de final) y la ya mencionada Yugoslavia de un tal Drazen Petrovic (en semifinales).

Para todos nuestros lectores que WE ARE ’14 que nunca hayan tenido oportunidad de ver aquella histórica final, aquí tienen el enlace del partido íntegro.

Pero como el “Imperio Contraatacaba” fue, tres lustros después, en un Campeonato del Mundo en categoría Junior celebrado en Portugal en Julio de 1999, donde se empezó a forjar la verdadera esencia y afición baloncestística de selección en España.

Berni Rodríguez, Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, Julio Alberto González, Felipe Reyes, Souleyman Drame, Antonio Bueno, Germán Gabriel, Raúl López, Francesc Cabeza, Félix Herráiz y Pau Gasol se convirtieron en esos Junior de ORO tan fenomenalmente dirigidos por Charly Sáinz de Aja. De estos 12 chicos de apenas 19 años, hoy en día quedan solo 3 (Navarro, Felipe y Pau) en la actual selección, y les toca tratar de cerrar el círculo… Van a hacer todo lo posible, seguro.

Desde entonces, raro ha sido el verano en el que la selección no nos haya enamorado, jugando 6 de las últimas 8 finales desde 2006, y obteniendo: medalla de oro en el Mundial de Japón 2006; medalla de oro en los Eurobasket de Polonia 2009 y Lituania 2011; medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012; medalla de plata en los Eurobasket de Francia 1999, Suecia 2003 y España 2007;  y medalla de bronce en los Eurobasket de Turquía 2001 y Eslovenia 2013. Solo nos hemos bajado del cajón para ser novenos en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y séptimos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004; y cuartos en el Eurobasket de Serbia y Montenegro 2005.

El 30 de agosto comienza el Mundial de España 2014 y, como anfitriones, nos hemos estado preparando a conciencia para tratar de ser de nuevo Campeones del Mundo, en nuestro país. Además, y como somos “así de chulos”, ambicionamos una Final contra la todopoderosa Estados Unidos, tratando de buscar la revancha de las dos últimas finales olímpicas –quizás de las tres que hemos jugado, siempre contra ellos-. En nuestra/su mente seguro que estará el espíritu de Lisboa para que, otra vez 3 lustros después, volvamos a ganarles en la que seguramente sea la despedida triunfal de una generación difícilmente repetible durante tantos años y con tantísimos éxitos. ¡A ver qué pasa!

De todas formas, como bien gritó nuestro seleccionador medalla de oro en Japón 2006 Pepu Hernández a los cuatro vientos ante las más de cien mil personas que les aclamaron a su llegada a Madrid:

“…escuchad una palabra que va a ser muy importante a partir de ahora: BA-LON-CES-TO”.

Y yo añado: Treinta años no es nada. Que empiece el espectáculo y que gane el mejor… y que el mejor en este Mundial sea el anfitrión: España. ¡El Imperio Contaatacará!

Artículo escrito por: @PACOTAMAYOAV